Tecnología

Cómo proteger adecuadamente el router de nuestra casa ante los hackers.



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Sencillos pasos para lograr la máxima seguridad en nuestras conexiones.

Puede parecer un asunto menor, pero no proteger convenientemente la red inalámbrica de nuestro domicilio nos puede generar muchos más problemas -y más graves- de los que pensamos. No se trata únicamente de que un vecino nos robe el ancho de banda arruinando la experiencia de navegación en casa (que sucede con más frecuencia de la que pensamos), sino que un hacker puede acceder a información personal en nuestra red, datos bancarios, fotografías e incluso ‘secuestrar’ nuestro ordenador pidiendo un rescate por él mediante la técnica conocida como Ransomware. Pero si todo esto resulta alarmante, el asunto puede ser más grave si el vecino que nos roba la conexión la emplea con fines ilícitos y vaya luego usted a explicarle al juez que estos actos los llevó a cabo otro. Por todo ello, resulta obligado adoptar medidas para proteger el router de casa.

¿Cómo proteger el router?

Asegurarse que el protocolo es WPA2

Lo primero que debe hacerse, una vez el proveedor de internet nos haya configurado el router, es acceder a su panel de control; por lo general, la manera de hacerlo suele estar situada en la parte trasera del mismo (junto con la contraseña). Una vez dentro del mismo, debemos asegurarnos en el apartado “WiFi” o “Inalámbrico” que el protocolo de cifrado es WPA2, el más seguro del momento, aunque no por ello invulnerable. Cualquier cifrado inferior -obviamos mencionar que dejar la red abierta es suicida- pondría en una seria amenaza nuestra conexión.

Cambiar la contraseña por defecto

Los enrutadores llegan de fábrica (o del proveedor de internet) con una contraseña por defecto; si bien es cierto que últimamente los fabricantes se han preocupado de dotar de passwords complejos y únicos a sus routers, en algunas ocasiones, esta información se ha filtrado a los hackers amenazando la seguridad de todos los usuarios de los mismos. Una contraseña propia, que contenta mayúsculas, minúsculas, números y si es posible, algún símbolo, puede ser la mejor opción. Si uno es metódico y cuidadoso, cambiarla cada seis meses eleva más, si cabe, la seguridad.

Actualizar el firmware

Parece mentira, pero este hecho tan simple se convierte en uno de los principales coladeros para los atacantes y un quebradero de cabeza para los fabricantes de routers. Las marcas están permanentemente vigilantes de las potenciales debilidades de sus sistemas, y por ello, liberan nuevas versiones que blindan cualquier posible acceso. En una instalación inicial, conviene, en primer lugar, actualizar el firmware del router (esta opción suele estar en “Sistema” en el panel de control del mismo), y dejar que se actualice automáticamente en un futuro.

Apagar el router y configurar un apagado automático

Una red inalámbrica, no deja de ser una puerta de acceso, que por muchos pestillos que cerremos, en algún momento puede franquearse si el hacker tiene mucho empeño en ello. Así las cosas, no hay mayor protección que llevarse la puerta en largas ausencias, y trasladando la metáfora, es muy recomendable desenchufar el router cuando nos vayamos de vacaciones o incluso en fines de semana si sabemos que vamos a ausentarnos. Los más cuidadosos y si el router lo permite, pueden, además, configurar un apagado automático del mismo por las noches; si el router no lo permite, siempre se puede colocar un enchufe programable que lo apague y encienda y nos despreocupemos del asunto.

Vigilar las conexiones

De acuerdo, hemos hecho todos los deberes en la seguridad de nuestra red y parece que podemos respirar tranquilos ¿es así realmente? Lo cierto es que sí y no. Para estar verdaderamente seguros de que nuestra conexión está a salvo, conviene, de cuando en cuando, revisar las conexiones. Los routers más modernos permiten esto en su panel de control, donde veremos los equipos conectados (generalmente mencionados con la marca y modelo del fabricante), pero si no es así, siempre se puede utilizar software externo que hace esa función por nosotros, como es el caso de Fing.

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Jose Mendiola

Sobre el autor: Jose Mendiola

Experto en tecnología, colaborador habitual de El País .

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