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¿Internet en vacaciones? Así puedes protegerte de los hackers



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Resulta muy tentador: buscar un café o bar con WiFi mientras estamos de viaje para consultar nuestro email o simplemente vigilar la cuenta bancaria; este hábito, tan cotidiano y habitual resulta, sin embargo, totalmente temerario. Cualquier conexión a Internet es fácilmente descifrable y su contenido desvelado, pero esto resulta todavía más fácil y evidente en una conexión pública. Sí, el clásico WiFi del café es muy probable que esté siendo husmeado por los amigos de lo ajeno y nuestra información seriamente comprometida. Hay que dejarlo bien claro: conectarse a una red abierta sin adoptar medidas es una temeridad. Por fortuna, hay solución y al alcance de todo el mundo: contratar un servicio VPN para proteger la conexión, o huir por completo de este tipo de redes.

¿Qué está en juego realmente? Si durante nuestra sesión nos conectamos a Facebook y poco más, no parece que la información tratada sea sensible y una pérdida o robo puedan resultar comprometedores. Pero… ¿y si nos conectamos al banco o accedemos a servicios en los que se nos piden las contraseñas? Es aquí donde los problemas pueden comenzar a surgir.

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¿En qué consiste exactamente un servicio VPN?

Seguro que el término resultará familiar y responde a “virtual private network” (red privada virtual). Básicamente, una VPN es exactamente eso, una red particular de uso personal en la que nadie, salvo nosotros, tendrá conocimiento de lo que sucede en la conexión. Para entender su funcionamiento hay que comprender cómo opera una conexión a internet: nuestro ordenador o dispositivo móvil se conecta a una red WiFi y ésta a un módem que, a su vez, sale a la red.

Es decir, que la información sale de nuestro ordenador y tras pasar por el módem, “viaja” por la red hasta llegar al servidor donde esté ubicada la web solicitada y a partir de ahí se vayan descargando los paquetes. Todo normal y sin mayores inconvenientes salvo que esta información viaja en abierto y sin ningún tipo de protección. En consecuencia, cualquier usuario que logre conectarse a esa red y sin contar con especiales habilidades como hacker, puede acceder a nuestra conexión y hacerse con la información que viaja en ella.

Pero es aquí donde los usuarios de una VPN pueden respirar tranquilos: este servicio cifra los datos que salen del ordenador y los hacen anónimos hasta que llegan a su propio servidor donde son descifrados y enviados de vuelta. Es como una sala intermedia en la que nadie sabe quién está al otro lado ni en qué idioma habla, pero la comunicación existe. Las conexiones mediante VPN garantizan dos cosas: la inaccesibilidad ante ojos ajenos y el anonimato, con lo que nuestra privacidad está a salvo en todo momento.

Sin embargo, las VPN, pese a ser absolutamente imprescindibles, tienen también sus inconvenientes: el primero de ellos, el económico ya que se trata de servicios de suscripción y aunque no supone un desembolso importante, hay que tenerlo en cuenta; el segundo, que al viajar la información a servidores intermediarios del servicio VPN, en algunas ocasiones la velocidad puede verse ralentizada, aunque es muy posible que sea imperceptible. Con todo, que nadie lo duda: una VPN es necesaria si nos conectamos a redes ajenas.

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Jose Mendiola

Sobre el autor: Jose Mendiola

Experto en tecnología, colaborador habitual de El País .

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