Entrevistas

Valeria Ros: “El humor es un instrumento para el cambio personal”



Valeria-Ros

Valeria Ros tiene una entrevista difícil. Ha vivido algo así como setenta vidas y es muy complicado tratar de ordenar un cuestionario lógico una vez que documentas la vertiginosa vida de esta cómica, actriz y presentadora, que acaba de terminar un año plagado de éxitos.

Combina una nueva temporada de ‘Loco Mundo’ en Movistar+ junto a Quequé y colabora en el nuevo programa de ‘prime time’ de TVE presentado por Raquel Sánchez Silva, en la que entrevista a personajes en colaboraciones disparatadas y llenas de creatividad.

¿El humorista nace, se hace o existe?

Pienso que se nace. Se nace con una vis cómica incontrolable que por mucho que estés tratando temas serios hay gente que puede llegar a reírse. Tiene que ver como la manera de expresarse, de moverse. Por otro lado, es verdad que un cómico puede llegar a ser mejor si trabaja los chistes. Hay técnicas para poder crear gags pero tienes que acompañarlo con una actitud que generalmente se tiene al nacer.

Me fascina cómo los comediantes entran en el mundo de la comedia, cuáles fueron sus influencias, cómo decidieron hacer lo que hacen y cómo lo siguen haciendo ¿No resulta extraordinariamente complicado el arte de hacer reír? ¿Qué hace reír a la gente?

En mi caso entré en el mundo de la comedia de casualidad. Siempre quería haber sido actriz y en uno de mis intentos fallidos me apunté a un concurso de monólogos. Ahí, conocí a gente que me animó a entrar en este mundo y después de un par de años comencé a tomármelo en serio.  Hacer reír no es complicado si has trabajado el texto.

Lo que es complicado es gustar a todo el mundo y ser fiel a tu humor. Hay humor comercial y humor más personal. Si apuestas por algo que puede que no guste a todo el mundo tienes más oportunidades de triunfar. La gente ríe con situaciones en las que se siente identificado.

Ríe con la verdad y el dolor. Ríe cuando se habla de tabús o lo que conocemos como políticamente incorrecto.

¿Quiénes son tus referencias?

Ahora tengo muchas referencias pero es verdad que al empezar no conocía a nadie.

He sido completamente autodidacta y nunca me he basado en ningún comediante. Ahora que trabajo en este oficio y me apasiona, me encantan muchos cómicos como: Sarah Silvermann, Michelle Wolf, Louis Ck, Ellen Degenereis, Adam Sandler, Malena Pitchot, Susi Caramelo, Ignatius, Patricia Espejo, Luis Álvaro…

¿Cuál ha sido el mejor consejo que has recibido?

El que me viene ahora mismo a la mente es cuando hablaba con Quequé de mis inseguridades y le decía: “es que yo soy nueva en esto, no soy cómica y estoy trabajando en primera división”. Y me dijo: “Déjate de gilipolleces. Tú eres cómica. Actúa como tal y deja de lamentarte”.

¿Qué tipo de humor prefieres, admiras la esencia del humor británico?

Me gusta mucho el humor británico, se parece bastante al humor vasco. Es un humor sutil, serio y elegante pero con mucha ironía.

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Me gusta mucho el humor británico, se parece bastante al humor vasco. Es un humor sutil, serio y elegante pero con mucha ironía.

¿Cuánto tiempo le cuesta preparar un monólogo, es un trabajo muy duro?

Un monólogo nunca deja de prepararse. Siempre hay constantes cambios. Tiene que estar actualizado. Yo soy bastante mala en pulir el texto. Muchas veces me tiro a la piscina con chistes que podrían ser mejorables pero que con mi actitud en el escenario se salvan.

Nunca he sido muy buena en escribir. Una hora de texto te ha podido llevar dos años en crearla.

¿Qué cualidades admira de un buen comediante?

Admiro que escriba. Muchos cómicos siguen con el mismo texto que les funciona y  no escriben nuevo material porque les da miedo el fracaso. Admiro al cómico que sabe que tiene que pasar por silencios hasta pulir el material y que se crea una obra maestra. Admiro a los trabajadores.

Que hace reír a Valeria Ros, ¿se ríe fácil? ¿Con qué tipo de chistes?

Sí. Reír se podría decir que es un músculo. Cuanto más se ejercita más te ríes. Yo veo monólogos casi todos los días. Estoy acostumbrada a reírme. Pero, sobre todo, me río con mis amigos. No hay nadie que me haga reír más que mi gente. En concreto, mi abuela. Es la persona más graciosa que conozco.

Esencial para la vida: ¿café, vodka, cigarrillos, chocolate, o …?

El café es mi vicio y soy consciente de que tengo que limitarme. También fumo pero estoy intentado dejarlo. Ahora, café y cigarro= felicidad. He caído en manos de la nicotina.

«Nunca he visto a un fanático con sentido del humor, ni a nadie con sentido del humor que sea un fanático» asegura el filósofo Amos Oz, ¿Es bueno reírse para alimentar el sentido común?

Un fanático es una persona extrema. Los extremistas no tienen abierta la mente. Sólo quieren escucharse así mismos. No les interesa cambiar. Y el humor es un instrumento para el cambio personal. Reírse de uno mismo es una de las terapias más sanas para alimentar el sentido común. Pruébalo, no falla.

¿Te aburre la gente aburrida? ¿Te cuesta decodificar a las personas con no humor?

Muchísimo. No me junto con personas aburridas, me aburro.

 Trabajas en muchos aspectos diferentes del mundo del humor. ¿Hay uno que prefieras sobre otro? ¿Escribir, producir, actuar o los monólogos en un teatro con público en directo?

Me encanta todos los formatos que hago. Ahora, hacer monólogos en un bar es sinónimo de libertad.

¿Ha sido 2018 el año de Valeria Ros? ¿Algo que decir sobre el papel de las mujeres en la comedia o en el sector?

Ha sido un año increíble. No me puedo quejar. He tenido muchísima suerte y cada día lo agradezco. Soy de ese mínimo porcentaje que adoran su oficio. Es una maravilla. También he tenido siempre el apoyo de gente importante en mi sector y eso es un subidón indescriptible. Ahora, he trabajado muy duro para llegar hasta aquí y estoy muy orgullosa de mi misma. No me han regalado nada.

En relación a las mujeres en el sector, diría que no hay ni un mínimo de discriminación entre cómicos. Nunca he tenido ningún problema a la hora de subirme a un escenario. Quién prejuzga suele ser el público y hay que convencerles de que puedes hacerles reír. Eso a un hombre le pasa en menor medida.

¿A quién invitarías a cenar al Ritz?

A Mario Alonso Puig, un grande.

 ¿Hay alguna pregunta que no te hayan hecho y que siempre hayas querido contestar?

¿Los cómicos son personas con problemas? Todos somos personas con problemas, la diferencia es que la mayoría de los cómicos viven de reírse de ellos en el escenario.

 

¡Gracias!

 

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Gloria Marzo

Sobre el autor: Gloria Marzo

Periodista y directora de la agencia de Marketing online Elements Digital y organizadora de los cursos de verano “el poder de Mr Google”.

DÉJANOS UN COMENTARIO

  • Desmitificando, que es gerundio
    22 septiembre, 2019 a las 1:55 pm

    Hombre, si el humor lo hace quien quiere cambiar, entonces, sí, es un instrumento para el cambio personal; pero, si lo hacen otros… Vamos a recordar el chiste que hizo el tal Suárez sobre las personas con síndrome de Down.

    Creo que el humor debe tener límites porque, en mi opinión, no sirve para integrar a los discriminados, sino que aletarga la conciencia banalizando el mundo y sus problemas. Hacer chistes sobre personas desamparadas es un acto de crueldad o, al menos, de insensibilidad. Pero no puedo decir esto en todos los lugares: si lo hago, me llaman amargado y debilucho. Y eso que vivimos en tiempos de supuesto respeto por las opiniones contrarias. Se está instalando una suerte de pensamiento único en esto del humor. Hay chistes que hacen daño. Puede que no se lo hagan al que los hace; pero deberían tener el suficiente tacto como para pararse a pensar si van a ofender. Vi a un humorista hacer chistes sobre las personas en estado vegetal. Después de hacerlos, él se iría a casa, mientras que los familiares de personas en ese estado tendrían que seguir enfrentándose al sufrimiento de ver a sus seres queridos así. Hay chistes que solo pueden hacer quienes padecen ciertas situaciones.

  • Desmitificando, que es gerundio
    22 septiembre, 2019 a las 2:04 pm

    En cuanto al comentario hecho por Oz, es, en mi opinión, una simplificación: conozco gente con mucho sentido del humor que mira con agresividad si los chistes son sobre… la patria, por ejemplo. Puede que estas personas no sean fanáticas en muchos asuntos; pero, en otros, lo son.

    Pero, volvemos a lo mismo: al decir que quienes no tienen sentido del humos pueden ser fanáticos, se descalifica a cierto tipo de personas y se pone una piedra más en el templo del pensamiento único, paradójicamente condenado por Oz en su comentario (los fanáticos sostienen pensamientos únicos): es decir, se contribuye a hacer ver como seres peligrosos a quienes recelan del humor. Es una descalificación, un argumento «ad hominem». O sea, el debate sobre el humor, su pertinencia, sus límites, etcétera, queda bloqueado por gente como Oz, que descalifica a quienes dudamos un poco del humor en ciertas circunstancias.